DBfHwJqV0AE9Q8Y
ONU

Denuncia la pésima asistencia de SRE para liberar activista mexicano

La Red Mexicana de Afectaciones por la Minería (Rema) acusó a la poca ayuda del Gobierno mexicano para que el activista Gustavo Castro Soto regresara a México, después de haber sido detenido en Honduras de manera ilegal por el asesinato de Berta Cáceres.

En conferencia de prensa, Miguel Ángel Miganjos, representante de la Rema, aclaró que los comunicados de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) no reflejan lo sucedido, ya que el gobierno mexicano no fortaleció el trabajo diplomático ni jurídico para que se lograra la implementación del Tratado de Asistencia Jurídica Mutua.

“Gustavo sale de Honduras sin tratado alguno porque la SRE desde México fue incapaz de presionar al gobierno hondureño para su implementación (del Tratado), así como dos de las tres reuniones que sostuvimos con ellos, siempre nos manifestaron que era prioritaria la diplomacia, a pesar de que siempre les manifestamos que no era correcto que se hablara de diplomacia cuando los sucedido a Gustavo estaba relacionado con la violación de sus derechos.

“La comunicación por parte de la SRE en México estuvo circunscrita a tres reuniones presenciales, una primera para definir la ruta de trabajo, la segunda reunión para que nos mostraran los avances de sus gestiones, mismas que nunca pudimos corroborar por medio de ningún documento o minuta de trabajo y la tercera reunión se realizó en el marco de la negativa rotunda por parte de la canciller Claudia Ruiz Massieu, quien por motivos de agenda fue incapaz de recibir a la familia de Gustavo”, leyó Miganjos.

Resaltó que la negativa de la funcionaria reflejó su poca sensibilidad y la especulación sobre sus diferentes formas de actuar, incluso hizo mención de su pronta reacción para integrantes de su partido político para liberarlos de la justicia española casi de manera inmediata.

También desmintió que la supuesta comunicación entre las autoridades mexicanas y hondureñas refleje el excelente estado de las relaciones entre ambas naciones y la pertinencia del marco jurídico, como lo aseguró la dependencia federal en sus comunicados en semanas anteriores.

“Reiteramos que la retención de Gustavo estuvo siempre enmarcada en la incertidumbre, opacidad e ilegalidad de la actuación del gobierno hondureño, por lo tanto fue una acción violatoria de sus derechos humanos que le acrecentó daños psicológicos.

“La pertinencia del marco jurídico entre ambas naciones nunca fue instrumentada, el tratado bilateral de asistencia mutua es como si no existiera y la SER no tiene documentos que hagan valer ese supuesto excelente estado de las relaciones entre ambos países, porque nunca nos entregaron un solo oficio de respuesta del gobierno hondureño a pesar de las peticiones que realizamos para ello”, sentenció.

Por su parte, Castro Soto se remitió en agradecer el apoyo de diferentes organismos y personas que estuvieron al pendiente de su situación en el país centroamericano, así como de la familia de Berta Cáceres y sus abogados que se mantuvieron muy atentos en las resoluciones judiciales.

Insistió en que no puede dar mayores informes debido a que la investigación del homicidio de su compañera activista se mantiene en curso. “Agradezco a la familia de Berta, sus hijas, con el pueblo de Honduras que se encuentra en un estado de completa indefensión, no solamente es una situación que se da en Honduras, si no en toda América Latina y muchos otras naciones.

La violación de los derechos humanos a los pueblos indígenas es un ejemplo más de cómo las trasnacionales defienden sus grandes intereses, la actividad extractiva que están involucrados en la criminalización.

“No estoy en condiciones, quisiera que me entendieran en esta parte, además de que sigue el proceso de investigación, por lo que no se ha finiquitado, me es difícil decir mucho más allá a eso, así como fue la situación en la embajada y por eso necesito tiempo”, subrayó el activista.

A principios de marzo de este año se registró el asesinato de la activista Berta Cáceres en Honduras, el mexicano Gustavo Castro estaba en el lugar de los hechos y se salvó al esconderse en la casa donde se hospedaba, por lo que la justicia centroamericana decidió impedirle su salida del país, ya que necesitaba aportar información para esclarecer el caso.

quadratin

160303184427_honduras_berta_caceres_protesta_muerte_afp_624x351

Activista mexicano retenido denuncia alteraron escena del crimen contra Berta Cáceres

A través de una carta, el activista mexicano, Gustavo Castro, integrante de la organización Otros Mundos Chiapas y único testigo del asesinato de la luchadora social hondureña Berta Cáceres, dio su testimonio sobre lo ocurrido la madrugada del pasado 3 de marzo en la comunidad La Esperanza en donde sucedió el crimen.

La líder hondureña, quien era coordinadora del Consejo de Pueblos Indígenas de Honduras (Copinh), fue asesinada en el interior de su vivienda ubicada en el sector La Esperanza, departamento del Intibucá del sur-occidente de Honduras. Era líder de la comunidad indígena lenca, defensora de los derechos humanos y de la tierra.

El mexicano, quien sobrevivió a dos impactos de bala esa noche, viajó previamente a Honduras para la preparación de una serie de talleres que en coordinación entre Copinh y Otros Mundos Chiapas se impartirían entre diversas organizaciones defensoras de derechos humanos.

A continuación la carta íntegra.

“Vi morir a Berta en mis brazos pero también vi su corazón sembrado en cada lucha que el COPINH ha realizado, en tantísima gente que la conocimos.

Queridos amigos y amigas, familiares, compañeros en la lucha,

Desde estas tierras que vieron nacer y morir a nuestra querida amiga Berta, amiga entrañable, solidaria y mujer excepcional, les quiero dar las gracias por tanta solidaridad y cariño que poco a poco, en momentos en que puedo recibir y mensajes, caigo en la cuenta de todo lo que allá afuera se mueve. No es fácil la señal acá, pero tampoco es fácil cuando se anda en mil declaraciones ministeriales.

Mientras acá las aguas son un torbellino. Los sicarios que han asesinado a Berta y que intentaron asesinarme siguen en la impunidad mientras el gobierno pretende socavar la memoria de Bertha y el honor y la lucha magnifica que el COPINH ha hecho por tantos años en la defensa de la vida, los territorios defensa y de los derechos humanos.

Vi morir a Berta en mis brazos pero también vi su corazón sembrado en cada lucha que el COPINH ha realizado, en tantísima gente que la conocimos. No hay lluvia que semeje tantas lágrimas derramadas por su partida, pero no hay tanta fuerza que asemeje la lucha lenca que se enfrenta día a día, palmo a palmo disputándose el territorio contra las grandes transnacionales. Mantienen una lucha inquebrantable contra más de 40 proyectos hidroeléctricos; contra decenas de proyectos mineros, y una lucha por recuperar sus territorios en más de 50 puntos de su región ancestral y tan hermosa como es la hondureña. El COPINH marcha, camina, protesta, recupera, y extiende su mano solidaria con los movimientos. Esa era también Berta.

El asesinato de Berta podrá significar para muchas empresas e intereses la oportunidad para avanzar sobre sus territorios. Pero el COPINH es más fuerte que nunca y necesitará de la solidaridad de todos y todas para sumarnos a su lucha, con solidaridad y con la memoria de Berta en nuestras manos.

Los sicarios ya saben que no morí y seguro estarán dispuestos a cumplir con su tarea. Mientras el consulado mexicano acudió de inmediato en mi auxilio y no se han separado de mí, además de patrullas y policías, no significa que mi vida deja de correr peligro y es cosa que el gobierno hondureño no quiere ver, intentando todavía hasta el día de hoy retenerme para controlar la información de mis declaraciones.

Se han negado a darme copia de mis declaraciones. Me amenazan que si me voy a Tegucigalpa por mi seguridad, me enviarán órdenes de aprehensión preventiva. O que si salgo sin su consentimiento no habría acompañamiento de seguridad y será por nuestra cuenta.

Yo no tengo delito, ya declaré, y las demás diligencias las puedo hacer desde mi país.

Me duele enormemente estar encerrado en la misma ciudad solo, mientras miles se congregan a unas cuadras para despedir a nuestra querida Berta. Pero les quiero decir que ahí estoy con ustedes, llorando a mares la perdida de Bertica pero también agradeciendo a la vida haberla conocido y haberme inspirado tanto.

Pero sé que tengo que salir, y el gobierno sigue preparando sus argucias para presentar ante la opinión pública que el asesinato de Berta. Se debió conflictos internos, cuando hay demandas contra quienes la habían querido asesinar, vinculando a la empresa hidroeléctrica protegida por el estado. Solo quieren indagar lo interno del COPINH para despedazarlo y acabar con una de las principales luchas y más emblemáticas de Honduras en los últimos 20 años.

Y es que mis declaraciones les estorban para culpar a quienes quieren meter a la cárcel. No escuche carros llegar ni irse cuando el asesinato; el escenario del crimen fue modificado y alterado; las pruebas de sangre y otras dejaron lìneas en blanco que luego pueden ser alteradas; mandan a declarar a la mayoría a gente del Copinh y no a los sospechosos tiempo atrás de estar intentando asesinar a Berta.

Hasta el día de hoy tuve atención médica oficial para las heridas y mientras una familia solidaria y otra doctora lo hicieron por solidaridad. Toda la madrugada de ayer y hasta bien entrada la noche pude cambiar mis ropas ensangrentadas pero retienen mi maleta sin devolvérmela.

Si bien quedé en ayunas y en la tarde me ofrecieron algo de comer, no probé alientos hasta el día de hoy, respondiendo preguntas, haciendo test y cuanta cosa se les va ocurriendo. Parece que se les olvida que soy víctima y en durante 48 horas no cerré los ojos, sin descansar, atendiendo sus diligencias. Pero lo más hermoso, siempre había gente del COPINH afuera, en la sala en cualquier momento, acompañando mi seguridad, silenciosos, atentos, maravillosos. Se siente el calor humano y solidario tremendamente. Se siente uno mas seguro con ellos que con mil policías.

Luego de dejar anoche el ministerio público y de ir al juzgado a declarar como testigo protegido, vestido con una túnica negra hasta los talones y con una apucha negra, regresé para más pruebas y preguntas; por fin me dieron oportunidad de cambiarme y trajeron mi maleta, pero se la volvieron a llevar. El cónsul se movió para encontrar un hotel mientras cientos y cientos iban arribando a la ciudad para despedir a Bertica.

Nuevamente de madrugada logramos llegar a la habitación de un hotel y por fin descansar unas pocas horas porque el día de hoy partiríamos a Tegucigalpa. Pero llegaron para que viera fotos y videos e identificar al asesino que me encontré cara a cara, pero lamenté que todos los videos y fotografías eran de las marchas del COPINH, para que señalara quién de ellos había sido. Pero no me han mostrado las caras de los dueños de las empresas o sus sicarios. En lugar de dos horas, fueron 4 horas de otros y mas preguntas de las mismas.

Por fin hoy nos iríamos y levantamos el avispero. Llegaron ya cuando estábamos a punto de abordar la camioneta blindada del Cónsul rumbo a Tegucigalpa cuando llegan de esa ciudad los altos funcionarios de las fiscalías contra delitos contra la vida, y de la Agencia Técnica e Investigación Criminal, a solicitarme que me quede, que les ayude a la reconstrucción de los hechos. Lo consulté y creí conveniente quedarme, pero con la condición de que me dejen ir al velorio de Bertita, con la gente. Han accedido. Ah!, y que durante las horas largas de la reconstruccción de los hechos tengan cafecito, porque espero poder lograr y soportar reconstruir ese asesinato y calvario.

Espero que sea lo último que me pide este gobierno, porque aunque no quisiera están tentados a retenerme preventivamente, porque soy el único testigo. Pero la confusión no solo reina en nuestros corazones apachurrados por que tuvimos que sembrar a Bertica antes de tiempo, sino que en el mismo ministerio publico y sus dependencias reina lo mismo.

Bueno, accedí a ayudarnos en esta difícil prueba de la reconstrucción de los hechos. Por Bertica, por el COPINH, porque algún día se haga justicia y se expulsen de los territorios los proyectos de muerte y destrucción.

Gracias a tanta gente por su solidaridad, por estar pendientes de este pueblo valeroso. Gracias, de veras gracias, me ha emocionado hasta las lágrimas, todavía más, al ver que mi equipo de trabajo, que mis amigos y tanta gente, se hayan preocupado por denunciar esta situación.

 

Con información de RadioFórmula

Menu Title