Las demandas se gritaron y leyeron; ahora, estudiantes esperan respuestas

Por José Santos Navarro

El silencio de la marcha fue roto por el grito de ¡Fuera Porros! La lluvia no impidió que dos generaciones caminaran juntas para exigir añejas y nuevas demandas. Bocas silenciadas con tapabocas y cinta adhesiva; pero cartulinas con mensajes, frases y denuncias de muchas cosas que no han cambiado en 50 años.

La policía capitalina reportó saldo blanco, pero ya antes, se había derramado la sangre y la violencia, por eso, los estudiantes volvieron a tomar las calles para manifestarse, para expresar su enojo y exigencias a las autoridades universitarias y a la que tiene que ver con las desapariciones de personas, con los 43 de Ayotzinapa, violencia y carencias en escuelas y facultades de la UNAM.

“Cuando la tiranía es ley, la revolución es orden”, “Contra toda autoridad… menos mi mama”, se podía leer en las pancartas, mantas y cartulinas. Minutos antes de la cinco de la tarde, inició la marcha de las instalaciones del Museo de Antropoligía. En el camino se fueron sumando contingentes de escuelas y facultades de la UNAM, IPN, UAM, UPN, INBA, Colegio de México, familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapan e integrantes del Comité del 68.

La marcha fue convocada por la Asamblea Legislativa, hubo respuesta, aunque, no participaron tantos como los 35 mil de la marcha en CU quienes protestaron al día siguiente de la agresión de porros a estudiantes del CCH Azcapotzalco. La lluvia no ahogó los gritos y las demandas de los estudiantes. Antes, el rector Enrique Graue, les mandó un mensaje, pidiéndoles no responder a agresiones.

El gobierno capitalino informó que más de dos mil policías estarían atentos y protegiendo a los manifestantes. En efecto. No hubo hechos lamentable, ni destrozos, algunas pintas, pero, en general la marcha sino fue silenciosa, sí fue pacífica.

¡FUERA PORROS!

Estudiantes, hombres y mujeres llevaban tapabocas, otros sellaron sus labios con cinta adhesiva, sólo que, al llegar a Reforma y Bucareli se rompió el silencio. Gritos más altos que los edificios podían escucharse: “Fuera Porros”, ¡Azcapo será la tumba del porrismo!”, ¡Todos somos 68, Ayotzinapa y CCH” y en un grito a coro, los marchantes contaron del 1 al 43 para pedir justicia por los normalistas desaparecidos.

El contingente fue encabezado por la matrícula del Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel. Estudiantes de diversos planteles de educación media superior y superior del país, encabezados por alumnos del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Plantel Azcapotzalco, arribaron a las 19 horas al Zócalo del Centro Histórico para rechazar la violencia en centros educativos y conmemorar el 50 aniversario de la Marcha del Silencio.

La noche se comió al cielo plomizo, sólo brillaban los murales patrios en los edificios del Zócalo. No había cansancio, ahí estaban ya los “machetes” de Atenco. El mitin lleno de consignas y exigencias de fin a la violencia y las carencias en las escuelas universitarias, no cesaban de flotar en el ambiente.

El primero en hacer uso de la palabra fue Víctor Guerra integrante del Comité 68, quien recordó que hace cinco décadas los estudiantes universitarios de aquel entonces decidieron marchar en silencio para demostrarle al gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz que podían manifestarse de manera disciplinada y de esa manera enfrentar la amenaza del mandatario de usar al ejército para someter al movimiento estudiantil.

VOCES DEL 68

Con esa misma disciplina y de forma pacífica los estudiantes de la actualidad están acallando la violencia de los grupos porriles “y de las autoridades universitarias que son quienes los mantienen”.

El representante del Comité 68 enfatizó que los estudiantes de hoy están alzando la voz para terminar con el porrismo, al cual definió como “una lacra ligada al PRI” y le pidió al nuevo gobierno federal que garantice el derecho de los jóvenes a la educación.

En el mitin también intervinieron familiares de estudiantes que han perdido la vida en las instalaciones de la UNAM, entre ellos Carlos Sinuhé Cuevas, Roberto Malagón y Lupita Vega, quienes acusaron a las autoridades de la máxima casa de estudios de haber encubierto las muertes de sus seres queridos y de no haber hecho lo suficiente para aclarar lo sucedido.

En el mitin participaron también como oradores los padres y madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos e integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Ambos manifestaron su solidaridad con los estudiantes de la UNAM y afirmaron que su lucha contra el porrismo es justa y debe ser escuchada por las autoridades.

Los manifestantes convocaron a la asamblea interuniversitaria que se realizará mañana a partir de las 10:00 de la mañana en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Poco a poco el contingente se fue disolviendo, sólo quedó el eco de las demandas.

Written By José Santos Navarro Monroy