Los de piel negra, condenados a la pobreza, humillaciones y maltrato policiaco

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Los movimientos sociales y la crisis económica que atraviesa África, ha generado la migración de miles de sus habitantes que al buscar mejores condiciones de vida, han encontrado en la Ciudad de México, una gran discriminación en materia de vivienda, acceso a programas sociales o simplemente para conseguir trabajo, así lo dio a conocer Wilner Metelus, presidente del Comité Ciudadano en Defensa de los Naturalizados Afromexicanos.

Wilner, quien es procedente de Haití, presentó una solicitud dirigida al Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera para que en el análisis de la reforma política se contemple a este sector de la sociedad.

“Ellos que están llegando aquí en México como refugiados, tienen bastante problema en cuestión de trabajo, frente a la crisis económica que está viviendo México en sus diferentes sectores, hay trabajo nada más para los connacionales. Y además ya también tenemos una migración de afrodescendientes mexicanos nativos, en la ciudad del DF. Entonces hoy en día los afrodescendientes que son nativos en Oaxaca, Guerrero y Veracruz están llegando al Distrito Federal”.

Mencionó que la última encuesta sobre el tema realizada hace tres años por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, estiman en 350 mil el número de afrodescendientes en el país, pero dijo, el número es mayor que encontraron su hogar en sitios como Tlatelolco, Coapa y Xochimilco

Un poco más al norte quienes, entre la ciudadanía estadounidense de descendencia africana, reaccionan violentamente contra ese tipo de casos están manifestando que no confían en los remedios judiciales ni políticos ordinarios por entender que el racismo institucionalizado existe y que las víctimas no sólo son las que perecen en manos de una policía racista. La imagen que hoy ofrecen los Estados Unidos es sin embargo la contraria. Habiendo sufrido una severa institucionalización del racismo tras la abolición de la esclavitud, en los años sesenta del siglo XIX, frente a la posibilidad de que la población afroamericana se incorporara plenamente a la ciudadanía, los Estados Unidos estarían desmontando todos los mecanismos de exclusión y discriminación racistas desde los años sesenta del siglo XX gracias a la legislación federal de derechos civiles y a la evolución de la jurisprudencia en una línea igualmente antirracista. Quienes reaccionan de forma violenta ante dicho tipo de casos están diciendo que esa imagen no responde a la realidad en la que viven y que no ven vías políticas para salvar la brecha.

Tras la abolición de la esclavitud, en los estados sureños de los Estados Unidos se pusieron en práctica todo tipo de mecanismos para evitar el acceso a la justicia de los servodescendientes y, con no menor empeño, su inscripción en los censos electorales, todo ello sin mayores dificultades institucionales porque el constitucionalismo federal había interiorizado el racismo del constitucionalismo esclavista y era así permisivo. Al cabo del siglo, con la legislación de derechos civiles y el activismo judicial federales, tales mecanismos comenzaron a desmontarse. La administración federal se vio facultada ahora para controlar la práctica electoral de los estados. En principio, incluso la regulación de las elecciones federales es competencia, no de la federación, sino de los estados. El cambio del escenario político por el acceso de la ciudadanía afrodescenciente a los censos electorales y a la justicia en todos los estados ha sido realmente espectacular, pero, igual que ha pasado en el ámbito penitenciario, no estamos ante una evolución sostenida hasta hoy. Hay también involución.

La actual mayoría conservadora, del partido republicano, en el Congreso federal, una mayoría que bloquea por completo cualquier posibilidad de revisión de la situación dada, tanto la penal como la política, se consigue mediante márgenes bastante ajustados en los estados que están aprovechándose de la relajación de los controles federales del sistema electoral. Y el poder que los sectores más conservadores de ese mismo partido mantiene en una serie de estados depende igualmente de tales manipulaciones. No se trata de especulaciones, sino de datos contrastados, estado por estado.

Un experimento quiso medir el racismo de la policía de Estados Unidos y obtuvo un aclarador resultado. La situación fue simular un paseo de un hombre blanco y otro afroamericano portando un fusil. En cada caso, los uniformados actuaron de manera distinta frente al mismo riesgo que suponía ver a un individuo armado en la vía pública. La experiencia cuenta con cerca de 900 mil visitas en YouTube.

Redacción: Huellas de México MGSH

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Written By mg sh

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