JUSTICIA ASESINA

RUBEN
No puedo ni quiero disculparme por un crimen que cometió otro: Rubén Cárdenas
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José Santos Navarro

Algo de televisión, unos roles de canela y un café; luego: la muerte. La inyección letal. El veneno invadió sus venas, pero dejó viva su presunta inocencia.

Hasta el último suspiro, el mexicano Rubén Cárdenas Ramírez se declaró inocente de violar y matar a su prima Mayra: “No puedo ni quiero disculparme por un crimen que cometió otro, pero volveré por justicia. ¡Pueden contar con ello!”, fueron también sus últimas palabras: su sentencia final.

No hubo poder humano, político ni divino, que impidiera la ejecución. A las 22:16 horas del martes 8 de noviembre la Justicia asesina dictaminó la muerte de Rubén. Su madre, un hermano y uno de sus hijos presenciaron el final de un hombre que víctima del alcohol, drogas y malas compañías, cayó en otro de los males actuales de la justicia, la ausencia del debido proceso y fue sentenciado a muerte, pero él sabía que durante los 20 años de prisión en Texas se fue muriendo poco a poquito.

El caso de Rubén dividió a la opinión pública en México y en el mundo, porque las irregularidades en su juicio y evidencias también letales de que no hubo un debido proceso dejan en tela de juicio muchas dudas. Incluso, activistas de derechos humanos de Estados Unidos se manifestaron, pero sus voces, argumentos y gritos, fueron vanos.

El gobierno mexicano a través de la cancillería condenó la pena de muerte aplicada al mexicano Rubén Cárdenas Ramírez, de 47 años de edad, originario de Irapuato, Guanajuato, por las irregularidades en el caso. Precisó en un comunicado que el gobierno mexicano se opone a la pena de muerte por considerarla una de las violaciones más esenciales a los Derechos Humanos, así como una sanción cruel e inhumana.

 

Fox le dio la espalda a su paisano

Sin embargo, familiares de Rubén denunciaron que éste no recibió el apoyo consular necesario, que fue abandonado durante los 20 años que estuvo en la prisión de Huntsville, Texas, por un crimen que no cometió. Incluso, Sanjuana, madre del preso quien se convertiría en el mexicano número 11 ejecutado, habló con Vicente Fox, siendo éste presidente de México, pero nunca se vio la mano del gobierno.

En contraste el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) pidió detener la ejecución. Tampoco fueron escuchados y apuntaron que Estados Unidos incumple con los estándares internacionales para aplicar la pena capital… Además, precisan que Rubén no tuvo acceso a un abogado en los primeros 11 días de su detención y sus declaraciones fueron usadas en su contra.

Rubén, quien durante sus años en prisión se dedicó a escribir, dibujar, oír radio y gritar, para sacarse el estrés, declaró que aquel 22 de febrero de 1997, cuando se registraron los hechos, dijo recordar que estuvo tomando alcohol con Antonio (Tony) Castillo, quien le dio droga, cocaína y luego se fue a dormir dentro de su automóvil.

Al día siguiente lo despertó la policía. Lo detuvo y lo acusó de haber secuestrado, violado y asesinado a su prima Mayra, cuyo cuerpo apareció embolsado. Tony Castillo, su amigo, lo inculpó. Afirma que el asesino de su prima fue Tony Castillo, quien sólo fue condenado a 25 años de prisión y no a la pena de muerte.

En el expediente se da fe de que la víctima, Mayra, de 16 años de edad, fue sacada de su domicilio y agredida sexualmente. Que presentaba heridas, que fue asfixiada y había sangre en su cuerpo. Sin embargo, la justicia estadounidense rechazó siempre hacer pruebas de ADN en la sangre y semen, por lo cual se violó el debido proceso, amén de otras muchas irregularidades en este caso, que le costó la vida a Rubén, quien dejó una carta escrita en inglés a manera  de despedida:

RUBEN 6

“Esta es mi declaración, mis últimas palabras: Primero, quiero agradecer a mi familia por creer en mí y por estar ahí conmigo hasta el final. ¡Los quiero mucho a todos ustedes! ¡Y sé que ustedes me quieren también! La vida debe continuar. Siguiente, me gustaría también agradecer a mis abogados Maurie Levin, Alicia Amezcua Rodríguez y Sandra Babcock por todo su duro trabajo que han hecho para ayudarme. ¡Estoy muy agradecido! También quería agradecer al cónsul mexicano por toda su ayuda también y a todos los funcionarios que intentaron igualmente ayudarme. Muchas gracias Maricela Luna y Julia Thimm por ser tan buenas amigas. ¡Ahora! “No puedo ni quiero disculparme por un crimen que cometió otro, pero volveré por justicia. ¡Pueden contar con ello!”. Muchas gracias. Con respeto: Rubén Cárdenas.

“A veces se fastidia uno. De a tiro, uno a veces se pone a pensar: mejor que ya se acabe todo”, dijo Rubén en 2008 a la revista Proceso.

 

 

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Written By Max Vite

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