¿Oro antideportivo para México en la final de ráquetbol en Lima 2019?

agosto 8, 2019 By Nicolás Franco Wem

¿Oro antideportivo para México en la final de ráquetbol en Lima 2019?

Comparte
  •  
  • 2
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
    3
    Shares

8 de agosto 2019 (huellas.mx).- La final varonil individual de ráquetbol en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, fue de alguna manera un hito para el deporte nacional; no solo se ganaba la medalla de oro con la cual se rompía el récord de más medallas en unos juegos de este tipo fuera de México, sino que por primera vez, un mexicano ganaba una de oro en esta modalidad; no obstante, que al final quedó cierto sabor agridulce.

El desenlace ha causado controversia, pues para algunos analistas, incluido este comunicador, pudo ser también una oportunidad enorme de dar una gran muestra de deportivismo y juego limpio; no obstante que fueron más fuertes las aspiraciones personales, y el desenlace terminó siendo un tanto diferente, a lo que hubiera sucedido, si la partida se hubiera desarrollado en condiciones normales.

¿Qué fue lo que sucedió?

Que México iba a ganar su medalla 24 en la final varonil de ráquetbol, ya era un hecho, pues los dos finalistas eran mexicanos; el joven de 23 años Rodrigo Montoya, 7º del ranking mundial, y el veterano de 40 años y 3º del ranking mundial, Álvaro Beltrán, quien posiblemente estaba en sus últimos Panamericanos, y lo que pudo ser su última oportunidad en la vida para llevarse la anhelada presea dorada.

Beltrán, había sido medallista de bronce en los Panamericanos de 2011, plata en 2015, y soñaba con llegar finalmente a lo más alto del podio, para lo cual se había preparado de forma exitosa durante años.

Para quien no esté familiarizado con el ráquetbol, un partido de este deporte de raqueta, similar al squash, normalmente se define cuando alguien gana 2 de 3 sets; se juegan a 15 puntos, y solo en caso de requerirse el tercer set, se juega a 11 puntos.

Desde el primer set de la final panamericana, estaba claro quien era el mejor raquetbolista: Álvaro Beltrán; pues a pesar de tener casi el doble de edad que Montoya, se desempeñaba con gran precisión, habilidad, inteligencia y contundencia en la cancha. Por lo cual ganó con relativa facilidad el primer set 15 a 9.

Para el segundo set, la superioridad deportiva de Beltrán, se notaba todavía más; sumaba ya 6 puntos, mientras que Montoya con trabajos y había conseguido solo 2. Todo parecía cuestión de tiempo para que Beltrán se convirtiera finalmente en el medallista de oro para México.

El momento crucial

Sin embargo, cuando se disputaba el 9º punto del segundo set, que llegaría un incidente totalmente ajeno a los jugadores, y que además describe la falta de responsabilidad de los organizadores; pues en un disputado punto, tras aventarse Álvaro para alcanzar la pelota, alcanzó a chocar con una de las paredes de cristal de la parte posterior de la cancha, la cual se rompió de forma violenta, provocando que cientos de pequeños cristales astillados cayeran encima del deportista.

Beltrán tuvo que ser atendido en el lugar, no obstante que a pesar de la insólita ineptitud de los organizadores de Lima 2019, todavía presionaron al jugador para que regresara a la cancha; después del partido, el mismo jugador señaló ante la prensa, que aún tenía pedazos de cristal incrustados en su pierna, no obstante que esto no fue motivo para suspender o posponer el encuentro, y se presionó al jugador para continuar jugando bajo esas condiciones deplorables.

El espíritu deportivo

La situación de ese momento, nos hizo recordar otros episodios memorables del deporte mundial; por ejemplo en 2012, cuando el keniata medallista olímpico, Abel Mutai, celebraba ya haber ganado una carrera en España, confundiendo la línea de meta, el español que venía detrás de él en segundo, Iván Fernández Anaya, en vez de aprovecharse de la situación, le hizo señas para que recompusiera el camino, y el keniata completara el trayecto debido, lo cual finalmente hizo, y generó que el africano le reconociera el gesto de deportividad al español. Fernández sabía que había sido superado, y aunque por cuestiones extra deportivas pudo haber ganado, finalmente el mundo le reconoció el acto de valentía para reconocer quien era el mejor, aún a costa de perder los premios del primer lugar.

De igual forma, en muchos competencias, el deportivismo es un valor esencial; por ejemplo, en el ciclismo de ruta, cuando un ciclista tiene un accidente, un percance o alguna situación extra deportiva que lo aleja del camino, es una regla no escrita, que no se debe atacar para tratar de sacar ventaja. Cuando existe un espíritu de juego limpio, nunca se pretende sacar provecho de infortunios de los adversarios.

Incluso hay deportes como el curling, con un sentido tan profundo y avanzado de deportivismo, que el papel de los jueces casi es irrelevante; pues entre los capitanes de los equipos, existe un mutuo respeto, por reconocer los errores y cuestiones extra deportivas, de modo que entre los equipos casi siempre es que se toman y se aceptan las decisiones deportivas.

Este espíritu, incluso todavía llega a suceder -en ocasiones y en ambientes más civilizados-, en deportes tan populares como el fútbol; cómo olvidar episodios como el partido entre el Nuremberg y el Werder Bremen del 2014, donde además se definía el descenso de la liga alemana. En el primer tiempo, un jugador del Nuremberg, reconoció que era inexistente una falta que el árbitro había marcado como penal a su favor; y más tarde, en el segundo tiempo, un jugador del Bremen hizo exactamente lo mismo, dando así una enorme muestra de deportividad, que trascendió más allá del marcador del partido.

¿Pero qué pasó entonces en la final de Ráquetbol?

Fue aquí, tras el incidente lamentable que lastimó a Beltrán, donde, si hubiera un poco de sentido deportivo, el joven mexicano, hubiera reconocido la inferioridad, que estaba prácticamente derrotado, y habría concedido el honor para el lesionado jugador.

No obstante que, como fiel reflejo de la sádica e individualista sociedad mexicana, se lanzó -de forma quizás un tanto desleal- con todo al ataque, jugando con gran agresividad, a pesar de la condición debilitada de salud de Beltrán.

Como era de esperarse en estas condiciones, Beltrán no pudo volver a ganar ni un solo punto más, y Rodrigo aprovechó para remontar, ganando el segundo set por 15 a 6, y el tercero por 11 a 0; aprovechándose de las circunstancias, y pensando seguramente más en los bonos monetarios y demás beneficios que otorga el ser medallista de oro, y tirando por la borda la posibilidad de ofrecer un digno ejemplo de deportivismo.

Una verdadera lástima, que ilustra la realidad del deporte mexicano, que al igual que la realidad del país, parece solo una jungla por la supervivencia.

 

Nicolás Franco. Huellas.mx


Comparte
  •  
  • 2
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
    3
    Shares

COMMENTS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *