marzo 7, 2015 By Ulises Navarrete

Industrias culturales y creativas, opción para reactivar la economía en Michoacán

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CIUDAD DE MÉXICO.- Una de preocupaciones en las comunidades de Michoacán es la falta de recursos, por lo que urge generar empleos a fin de incorporar a las personas a una actividad económica a nivel estatal o nacional, lo cual se hace a través de la incubación de empresas por asociaciones civiles encargadas de ofrecer bienes y servicios culturales, como en las artes visuales, escénicas y la alfarería.
Paulina Judith Grajeda presentó su proyecto Los desafíos de las organizaciones comunitarias ante las industrias creativas y culturales. Casos en el estado de Michoacán, con el que recibió el apoyo del Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artístico (PECDA) del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
En entrevista con el Conaculta, Paulina Judith Grajeda López afirmó que lleva 70 por ciento de avance en su proyecto, y en mayo próximo presentará su investigación concluida. En ella describe los modelos de desarrollo cultural que diseñan e aplican las pequeñas organizaciones comunitarias que brindan bienes y servicios en el campo del patrimonio cultural inmaterial en Michoacán.
La beneficiaria del PECDA reconoció que este sector económico se encuentra con varias limitantes: uno, los lazos familiares que prevalecen en cualquier tipo de empresa económica; dos, la situación social por la que atraviesa Michoacán y, tres, la falta de información y la presencia de este tipo de negocios en la entidad.
Detalló que para realizar el proyecto es necesario identificar las organizaciones comunitarias que trabajan en la producción de bienes del patrimonio cultural inmaterial, es decir: la alfarería, textiles y música tradicional, además de que estas organizaciones tengan como característica ser sustentables y una estructura semejante o consolidada dentro de lo que es la creación de empresas culturales.
Primero fue hacer esta identificación de cinco organizaciones, aparte de realizar la investigación documental acerca de lo que son las industrias culturales y creativas, así como las políticas culturales en el estado y el país.
Comentó que su estudio analiza, a través de las teorías de desarrollo cultural, los indicadores para el desarrollo y las experiencias locales, por lo que se integra un proyecto de corte cualitativo.
Incluso puntualizó que por el momento el proyecto se encuentra en la sistematización de entrevistas, en específico de Michoacán. “Aquí se identificó que las organizaciones comunitarias son agrupaciones familiares, por lo tanto son aquellas que entran en una dinámica de empresa cultural. Me interesaba conocer cómo se han conformado y cuáles han sido los aciertos y desaciertos en este camino”.
En este sentido, la promotora cultural afirmó que “es a través de capturar la mirada y las principales vivencias de actores y agentes locales de la cultura que han incidido en el territorio para impulsar iniciativas puntuales y sostenibles ante los desafíos contemporáneos que presentan las Industrias Culturales y Creativas”.
Egresada de la licenciatura en comunicación y tecnología educativa en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y en la maestría semipresencial en la Universidad Autónoma de Coahuila en promoción y desarrollo cultural, reconoció que tiene como reto dar un dato concreto y real de cuántas industrias culturales y creativas hay en Michoacán, porque no existe y para realizar esa parte es otra infraestructura de investigación, la cual ahorita no se contempla en este proyecto.
“Aunque mi proyecto no lo contempla dentro del producto final, sí lo realicé con Chiapas y Oaxaca, donde se han generado microempresas comunitarias culturales e identifiqué que allá son otras circunstancias, otros fenómenos sociales y culturales, lo cual ha creado que las comunidades se organicen más allá del sistema familiar y en Michoacán no ha sido posible. Yo quería encontrar por lo menos cinco organizaciones con base sólida, pero no ha sido sencillo, hay una carencia dentro de mis hipótesis”.
Para Paulina Judith la situación social en Michoacán hay un antes y un después. “Un antes de que estuviera el conflicto político-social y se diera al mismo tiempo una crisis económica, porque sus contactos y compradores han dejado de venir y ellos estaban acostumbrados a que los consumidores vinieran al taller, a las ferias y exposiciones, y ahí hacían los pedidos y se llevaban los productos. Ahora ya no, ahora ellos tienen que salir a promocionar y vender su producto.
Al hacer un recuento de su proyecto, Paulina Judith Grajeda López comentó que la investigación la inició en el PECDA el año pasado, pero estaba abordando el tema desde 2001, cuando aún estudiaba, además de buscar especialistas, encontrando las diferencias en otras partes de América Latina y las propuestas que llegan de España como referente.
El objetivo a mediano plazo es realizar o concretar una propuesta llamada incubadoras de empresas, pero con el enfoque distinto al que manejan las artes escénicas, distinto a lo que se maneja en música contemporánea o clásica, porque lo comunitario tiene otro proceso muy distinto a lo que se maneja en la industria, acotó la promotora cultural quien ha tomado como ejemplos las iniciativas de Barro sin plomo, Proyecto Cooperativa, Economía Solidaria, el proyecto de la diseñadora Carla Fernández en Chiapas o El Ingenio en Oaxaca.
Por último, mencionó que la Convención de Diversidad de Expresiones Culturales de la UNESCO saca cada año una convocatoria y se apoyan dos proyectos por país, una dirigida a organizaciones civiles y otra de una institución pública.


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