mayo 24, 2014 By Ulises Navarrete

Recuerdan a Gabriel Vargas, padre de La familia Burrón

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Fue el cronista del pueblo, un dibujante excepcional, creador de personajes emblemáticos con los que todos se identificaban, el que plasmó la vida en vecindad y los oficios hoy desaparecidos, el que dio voz a los sin voz, el que hizo que La familia Burrón se publicara durante más de 60 años, fue Gabriel Vargas (Tulancingo, Hidalgo, 5 de febrero de 1915 – Ciudad de México, 25 de mayo de 2010).

A cuatro años de su fallecimiento, su viuda, Guadalupe Appendini, recordó que Gabriel Vargas “desde que nació, tenía la cosa de dibujar”, muestra de ello es que a los 14 años, con la pieza El día del tráfico ganó un concurso de dibujo y una beca para estudiar en Francia, la cual rechazó.

Sin embargo, a esa edad sus dotes lo llevaron a trabajar en el periódico Excélsior como ilustrador y a partir de ahí se convirtió en uno de los referentes de la historieta mexicana, por más de 60 años de trabajo, cuyas caricaturas aparecieron en diferentes publicaciones que incluyeron los periódicos Novedades, Esto y El Sol de México.

Aunque el pináculo de su trayectoria fue con La familia Burrón, que comenzó a publicarse en diciembre de 1948, en el número 3544 de la revista Pepín y finalizó con el número 1616 en agosto de 2009, con tirajes que alcanzaron los 500 mil ejemplares semanales, los cuales se distribuían en todo el país, la obra de Gabriel Vargas es amplia e incluye historietas como Frank piernas muertas, Virola y Piolita, Sherlock Holmes, El caballero rojo, Los superlocos, Don Jilemón, El Güen Caperuza y Los hermanos Mazorca.

Su viuda lo recuerda simplemente como “una persona extraordinaria, como dibujante, como artista” que adoraba México, por lo que nunca se quiso ir del país, a pesar que hasta Walt Disney lo invitó a trabajar en Estados Unidos. “Le pedía y le pedía, le escribía que se fuera a trabajar con él y Gabriel dijo ‘jamás saldré de México, le agradezco mucho, pero irme yo a trabajar a Estados Unidos, no, porque yo soy de aquí, de México”.

Para el caricaturista e ilustrador Óscar Altamirano, la importancia de La familia Burrón es que enriqueció “con sus personajes, la iconografía nacional, al estilo de José Guadalupe Posada con su Catrina, pues la imagen de Borola Burrón tiene muchos significados en la imaginería, ya sea como aguerrida mujer o como representante principal de la cultura de las historietas”.

A pesar del éxito que alcanzó La familia Burrón, Guadalupe Appendini reveló que esta historieta nació de una apuesta, cuando un amigo retó a Gabriel Vargas, por la cantidad de 10 mil pesos, a que no podía crear una mujer protagonista como la de la radionovela Anita de Montemar, así surgió Borola Burrón, a quien incluso el poeta Hugo Gutiérrez Vega compuso una oda escrita En versículos chipocludos.

Aunque en un principio se pensó que sería un desastre, La familia Burrón adquirió de inmediato un gran éxito, que llevó a la creación de más de 50 personajes y a una permanencia de más de 60 años en los puestos de periódicos con la misma fuerza.

De hecho, Maira Mayola Benítez Carrillo, autora del libro Gabriel Vargas. Cronista gráfico, aseguró que esta es la “única historieta que ha durado tantos años en los puestos de periódicos, pocas personas lo saben, pero si hay un récord, Gabriel Vargas lo tiene, todos los guiones los hizo él, si bien tuvo personas que lo auxiliaban para dibujar, los guiones fueron manufactura de él”.


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