El fracasado plan de la CIA para entrenar gatos espías

En la Guerra Fría, las técnicas de espionaje llegaron a ir más allá de los límites de la imaginación humana. La operación ‘Gatito Acústico’, impulsada por la CIA en la década de 1960, es un ejemplo.

Espionaje, contraespionaje, agentes dobles e incluso triples. Sin embargo, ¿quién sospecharía de un gatito como un efectivo capaz de enviar información confidencial?

Esta idea se le ocurrió a dirigentes de la Agencia Central de Inteligencia de EEUU (CIA) en los años 60 y es uno de los capítulos más curiosos de la Guerra Fría. La misión del minino, probablemente inconsciente de su tarea de Estado, sería robar información de los temidos soviéticos, según se relata en el sitio Mental Floss.

Desde 1961 a 1966, el equipo de la inteligencia estadounidense se encargó de hacer un cableado dentro del animal y la operación se denominó ‘Acoustic Kitten’ (en inglés, gatito acústico). Se le incluyeron micrófonos dentro de los oídos, baterías para hacer funcionar el sistema y hasta una antena en la cola para transmitir los datos recabados por este particular agente.

Entre las vejaciones a las que fue sometido el material, se lo intervino para que perdiera su apetito, pues esto podía obstaculizar el espionaje. La operación no estuvo exenta de altos costos. La tecnología implantada en el gato implicó erogaciones en el entorno de los 20 millones de dólares, cifra más exorbitante en aquella época.

El dinero fue desperdiciado, ya que el final del gato fue trágico, aunque no se podía prever la manera en la que imprevistamente perdería la vida. Cuando la mascota —cuyo nombre se desconoce— fue liberado en el entorno de la representación rusa en Washington, un taxi rodó por encima de él y el animalito quedó reducido a un cadáver lleno de cables.

Algunos de los documentos sobre la operación fueron desclasificados, pero mucho quedó en la nebulosa. En aquel momento, se temía que los soviéticos pudieran apropiarse de la tecnología si llegaban a saber esta estrategia.

​En un cable desclasificado de la inteligencia estadounidense, se concluye que los ideólogos están “convencidos de que no se presta para las necesidades altamente especializadas” a pesar del valor “científico” que implicó la prueba empírica del entrenamiento de los gatos.

Written By Huellas 2