febrero 14, 2014 By Huellas de México

INAH descubre insólito cementerio de perros prehispánicos

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Ciudad de México, 14 de febrero.- El instituto indicó que los restos fueron hallados a una profundidad entre 1.30 y 1.70 metros. Los especialistas del INAH señalaron que todos debieron ser colocados en un mismo momento hace más de 500 años, sin asociación alguna con el entierro de una persona o como ofrenda dedicada a un templo o edificio.

La arqueóloga Rocío Morales Sánchez explicó que la relación se da por los materiales de desecho que se han recuperado, localizados en excavaciones en otros pozos, en particular por la cerámica conocida como Azteca III, manufacturada durante el Posclásico Tardío entre los años 1350 a 1520 d.C. pertenecientes a el apogeo mexica de la Cuenca.

“Entierros de perros se han encontrado en otros contextos arqueológicos, pero en este caso, no está asociado a un enterramiento humano o a construcción alguna. Sin duda es un hallazgo especial, por el número de individuos y porque no hemos encontrado vinculación con un edificio o con un difunto”.

De acuerdo con un comunicado del INAH las osamentas descubiertas presentan buen estado de conservación, sin un patrón en particular, se localizaban boca arriba y boca abajo.

En los trabajos de investigación el arqueólogo Antonio Zamora señaló que en una visita al lugar de excavación, la bióloga Alicia Blanco Padilla mencionó que lo más probable es que los restos pertenezcan a perros comunes.

Refirió que otras razas como el techichi son reconocidas por lo corto de sus extremidades, mientras al xoloitzcuintli se le identifica por la pérdida de premolares en la edad adulta, mientras que los restos hallados son de talla mediana de diferentes edades y presentan buena parte de su dentadura.

Durante las labores de salvamento arqueológico se ha localizado una gran cantidad de materiales como la cerámica entre sellos, malacates, moldes y figurillas; agujas de hueso y herramientas líticas como navajillas de obsidiana.

Además de materiales de cerámica se han recuperado huesos trabajados afirmo Antonio Zamora, entre ellos un omichicahuaztli (instrumento de percusión) tallado en un fémur humano, herramienta elaborada en hueso de venado.

Los arqueólogos concluyeron que será necesario excavar a más profundidad para saber si hay algún elemento debajo de este depósito y les ayude a hacer una interpretación. Después vendrán los análisis de laboratorio para conocer la causa de muerte, si padecían alguna enfermedad o malformación, o algo que permita deducir por qué los enterraron en este espacio.

 

 

Fuente: elsiglodetorreon.com.mx


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