noviembre 7, 2013 By Redacción Huellas

Formalizan debate de la Reforma al Campo.

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Tras la presentación oficial de la Reforma Agraria, se ha reabierto el debate de las necesidades y riesgos que implica una nueva reglamentación del sector agropecuario en México.

Enrique Peña Nieto anunció formalmente que el próximo año se presentará una gran reforma al agro mexicano, con el afán de mejorar la productividad y reducir la pobreza en el medio rural. En ese sentido, los apoyos dejarán de ser subsidios para convertirse en incentivos productivos.

Cabe destacar que el pasado martes se presentó una marcha de campesinos de distintas organizaciones del país, para demandar atención gubernamental que les permita frenar al agro industrial en una competencia desigual, en la cual los campesinos denuncian muchas desventajas frente a las industrias que reciben grandes subsidios y compran a precios con los que pequeños productores no pueden competir.

Un tema que ha estado presente en la agenda de distintos gobiernos a lo largo de la historia de México, sigue siendo un pendiente que está lejos de resolverse. De acuerdo con el relator especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Olivier De Schutter, en su informe sobre el estado de la agricultura y la alimentación en México(2011), desde la entrada del TLC con la importación de granos y demás mercancías que abrieron la competencia en el campo mexicano, el estado no ha presentado iniciativas que fortalezcan a los campesinos que se vieron afectados con el dumping en los mercados locales de productos de Estados Unidos, con frecuencia muy subvencionados.

Por lo que el relator de la ONU recomendó al gobierno federal que “vele porque sus políticas agrarias hagan una contribución más efectiva a la lucha contra la pobreza rural” y cuestiona la entrega de apoyos a grandes compañías, entre ellas multinacionales.

Entre los grandes problemas que enfrenta el campo mexicano se localizan, la dependencia alimentaria que se tiene de las importaciones a EE.UU. que parece ser un problema intrínsecamente ligado a las políticas asignadas al campo mexicano que han descuidado severamente a los campesinos y el autoconsumo.

Aunado a este desabasto, se encuentra una crisis de salud que cuestiona la dieta de los mexicanos y motiva el incremento de impuestos de los denominados productos chatarra, que parece ser la opción más cercana para las familias con bajos ingresos.

Enrique Peña Nieto sostuvo que pretende incrementar la producción de alimentos en el país, y mejorar las condiciones de vida de los campesinos, presente en los objetivos centrales de política agrícola de esta administración.

EPN indicó que se tiene que, “Aumentar la participación de productos mexicanos en el consumo nacional, elevar la tasa de crecimiento del PIB de nuestro país agropecuario y pesquero, lograr una balanza comercial agroalimentaria superavitaria al final de la administración y aumentar y modernizar la superficie de riego de nuestro país”.

En la opinión de Héctor Elías Barraza Chávez, dirigente de la Central Campesina Cardenista de Chihuahua, «las políticas se han enfocado en apoyar a los productores de riego, mientras que en las zonas de temporal no ha habido iniciativas que modifiquen tales acciones. Además no son sujetos de crédito ni de fondos de aseguramiento. Los únicos apoyos que poseen son el Procampo y el Programa de Estímulos a la Productividad Ganadera, que son apoyos de subsistencia.»

Por otra parte, el titular de la Sagarpa, Enrique Martínez y Martínez, anunció que el año próximo entrará una iniciativa de reforma al sector agroalimentario. Además de esta reforma, detalló las estrategias que se realizarán para incrementar la producción en el campo.

Entre ellas se está transformando procampo en el nuevo proagro productivo, que repartirá apoyos diferenciados vinculados a la productividad del país e incrementará la disponibilidad de fertilizantes mexicanos. Además de favorecer el uso de semillas mejoradas y lograr que los cultivos tengan mayor rendimiento y sean más resistentes a las plagas.

En ese sentido, Olivier De Schutter, sugirió reinstalar de manera urgente la moratoria a la siembra de maíz transgénico en México, con el fin de mejorar la situación alimentaria en nuestro país. Sin embargo ya se presentaron dos permisos en Sinaloa de siembras de maíz transgénico en fase piloto otorgados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), a la multinacional Monsanto, última etapa antes de una liberación comercial.

Actualmente la compañía Monsanto confía en que el gobierno federal apruebe que el maíz genéticamente modificado se siembre en México y pueda ser vendido para consumo humano o pecuario, por lo que esperan la respuesta tanto de Sagarpa como de la Semarnat en cualquier momento.

Cabe señalar que Monsanto desistió este año de sus intentos de permear en el mercado europeo, tras los múltiples problemas que tuvo para consolidarse en un continente donde se realizaron grandes campañas para alertar de los riesgos que implica la libre circulación de semillas mejoradas de dicha compañía.

 

Redacción: Huellas de México


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